TL;DR — Por debajo de 150 mg/dL los triglicéridos se consideran deseables; entre 150 y 199 están ligeramente elevados, de 200 a 499 elevados y por encima de 500 mg/dL entra en juego el riesgo de pancreatitis. Pero la cifra suelta explica poco: el dato que de verdad cambia la lectura es el cociente triglicéridos/HDL, que a partir de 3 apunta a resistencia a la insulina aunque el laboratorio no marque nada en rojo. Y una advertencia que ahorra dinero y disgustos: en el ensayo PROMINENT, bajar los triglicéridos un 26 % con un fármaco no redujo ni un evento cardiovascular. El número casi nunca es el problema. Es el chivato del problema.
Dato clave
En 10.497 personas con diabetes y triglicéridos entre 200 y 499 mg/dL, un fármaco los bajó un 26 % y el resultado cardiovascular fue exactamente el mismo: 3,6 % de eventos con tratamiento frente a 3,5 % con placebo.
Das Pradhan A, Glynn RJ, Fruchart JC, et al. Triglyceride Lowering with Pemafibrate to Reduce Cardiovascular Risk. N Engl J Med. 2022;387(21):1923-1934.
La escena se repite. Alguien saca la analítica del sobre, la gira sobre la mesa y señala la única línea que el laboratorio ha impreso en rojo: triglicéridos, 213. Y la pregunta siempre viene con la misma cara: «esto es del colesterol, ¿no? ¿Me tengo que medicar?».
No. Y esa confusión es la razón por la que este valor se gestiona mal en las dos direcciones. Hay quien se aterroriza con un 180 que probablemente sea el reflejo de la cena del día anterior y del vino del fin de semana. Y hay quien pasa por alto un 155 que, cruzado con un HDL de 38, está contando una historia de resistencia a la insulina que lleva años escribiéndose en silencio.
Los triglicéridos no son colesterol. Son grasa circulante, y a diferencia del LDL o la ApoB, se mueven muchísimo: suben con la cena, con el alcohol, con una semana mala de sueño, con un catarro. Es el valor más volátil de todo el panel lipídico. Por eso interpretarlo como una foto fija —«tengo los triglicéridos altos»— es casi siempre un error de método.
Este artículo va de entender tu cifra concreta, y sobre todo de entender qué la acompaña. Empieza por la calculadora, y sigue leyendo para saber qué hacer con lo que te salga.
Calculadora
Qué significan tus triglicéridos (y tu ratio TG/HDL)
Herramienta divulgativa basada en los umbrales de la guía ESC/EAS 2019 y en la literatura sobre el cociente TG/HDL. No es un diagnóstico ni sustituye la valoración de tu médico.
Qué son los triglicéridos y por qué salen en tu analítica
Un triglicérido es, literalmente, tres ácidos grasos enganchados a una molécula de glicerol. Es la forma en la que tu cuerpo transporta y almacena energía en forma de grasa. Cuando comes más energía de la que gastas —venga de grasa, de azúcar o de alcohol—, el hígado la empaqueta como triglicéridos y la manda a circular dentro de unas partículas llamadas VLDL.
Eso es lo primero que conviene entender: los triglicéridos en sangre no vienen sobre todo de la grasa que comes. Vienen en buena medida de lo que tu hígado fabrica a partir del exceso de energía, y muy especialmente del azúcar y del alcohol. Por eso una dieta baja en grasa y alta en azúcar sube los triglicéridos, algo que sigue sorprendiendo a mucha gente que llevaba años quitando el aceite del plato.
El segundo punto es el que da sentido a todo lo demás. Las partículas ricas en triglicéridos, cuando se degradan a medio camino, dejan unos restos —los llamados remanentes— que sí atraviesan la pared arterial y sí se quedan dentro. Los estudios de aleatorización mendeliana llevan años apuntando en la misma dirección: el colesterol remanente es un factor causal de aterosclerosis, independiente del LDL. Los triglicéridos son el marcador barato y accesible de ese proceso.
Triglicéridos: valores normales en la analítica
Estos son los umbrales que maneja la guía europea de dislipemias (ESC/EAS) y que replican prácticamente todos los laboratorios españoles y latinoamericanos:
| Franja | mg/dL | mmol/L | Lectura |
|---|---|---|---|
| Deseable | Menos de 150 | Menos de 1,7 | No añade riesgo por sí sola |
| Ligeramente elevados | 150 – 199 | 1,7 – 2,2 | Zona gris; casi siempre estilo de vida o mala preparación de la analítica |
| Elevados | 200 – 499 | 2,3 – 5,6 | Contexto metabólico. Riesgo cardiovascular aumentado |
| Muy elevados | 500 – 884 | 5,7 – 9,9 | Valoración médica. Posible causa genética o secundaria |
| Riesgo de pancreatitis | 885 o más | 10 o más | Urgente. Riesgo de pancreatitis aguda |
Un matiz que no aparece en la hoja del laboratorio: «deseable» no significa «óptimo». El corte de 150 mg/dL se fijó como umbral de riesgo poblacional, no como objetivo de salud metabólica. La gente con un metabolismo realmente sano —composición corporal razonable, buena sensibilidad a la insulina, actividad regular— suele moverse por debajo de 100 mg/dL sin proponérselo. Un 140 sale en negro en tu informe y aun así merece una mirada, sobre todo si tu HDL anda flojo.
Qué significa tu valor concreto
Si has llegado aquí buscando tu cifra exacta, esta es la traducción rápida. Recuerda que ninguna de estas lecturas es válida sin el resto del panel.
| Tu cifra | Qué significa | Siguiente paso razonable |
|---|---|---|
| 120 | Dentro de rango. Zona cómoda, aunque no óptima si vas acompañado de HDL bajo | Mira el cociente TG/HDL antes de darlo por cerrado |
| 150 | Justo en el umbral. Estadísticamente es donde empieza a contar | Repetir con 12 h de ayuno y sin alcohol 72 h antes |
| 180 | Ligeramente elevados. Muy sensible a la preparación de la analítica | Repetir bien preparado. Si se confirma, revisar alcohol y azúcar líquida |
| 200 | Entra en franja de elevados. Ya no se explica solo por la cena | Panel metabólico completo: glucosa, HbA1c, transaminasas, GGT |
| 250 | Elevados. Frecuente en hígado graso y resistencia a la insulina | Valorar con tu médico. Ecografía hepática si hay transaminasas alteradas |
| 300 | Elevados de forma clara. Rara vez es un hallazgo aislado | Descartar causas secundarias: tiroides, riñón, fármacos, alcohol |
| 400 | Elevados en el extremo alto de la franja | Consulta médica. El LDL calculado deja de ser fiable a este nivel |
| 500 o más | Muy elevados. Riesgo de pancreatitis en el horizonte | Valoración médica sin esperar a la próxima revisión |
Un apunte técnico útil: la mayoría de laboratorios no miden el LDL, lo calculan con la fórmula de Friedewald, que resta los triglicéridos divididos entre cinco. Por encima de 400 mg/dL esa fórmula deja de ser válida y el LDL que te aparece en el informe puede ser sencillamente falso. Es otra razón para preferir la ApoB, que se mide directamente y no depende de los triglicéridos.
El dato que casi nadie mira: el cociente triglicéridos/HDL
Divide tus triglicéridos entre tu HDL, ambos en mg/dL. Ese número —que no aparece en ninguna analítica y que tarda cinco segundos en calcularse— suele contar más que las dos cifras por separado.
La lógica es fisiológica, no estadística. Cuando hay resistencia a la insulina, el hígado fabrica más VLDL, los triglicéridos suben, y en el intercambio de lípidos entre partículas el HDL se empobrece y se aclara más rápido. Es decir: los dos valores se mueven en direcciones opuestas por el mismo motivo. El cociente amplifica esa señal.
| TG/HDL (mg/dL) | Interpretación |
|---|---|
| Menos de 2 | Favorable. Poco sugestivo de resistencia a la insulina |
| 2 – 3 | Zona intermedia. Decide el resto del panel |
| 3 – 3,5 | Sugestivo de resistencia a la insulina |
| Más de 3,5 | Alta probabilidad de fenotipo B: LDL pequeña y densa |
El trabajo original de McLaughlin y colaboradores en Annals of Internal Medicine (2003) propuso el cociente como forma barata de identificar a personas con sobrepeso e insulinorresistencia sin recurrir a un clamp euglucémico, y situó el corte diagnóstico en torno a 3. Trabajos posteriores lo han usado sobre todo para predecir el patrón de LDL pequeña y densa, con un corte de 3,5.
Y aquí va la advertencia obligatoria, porque este dato se comparte en redes sin ella y es un problema real: el cociente rinde mal en personas de ascendencia africana. En esa población es habitual encontrar HDL alto y triglicéridos bajos conviviendo con resistencia a la insulina franca, de modo que el cociente sale bonito mientras el problema existe. Si es tu caso, el TG/HDL no te sirve como cribado y hay que ir directamente a HOMA-IR o a la HbA1c.
¿Hay que ir en ayunas? La pregunta está mal planteada
Durante décadas se exigieron 12 horas de ayuno para el perfil lipídico. En 2016, un consenso conjunto de la Sociedad Europea de Aterosclerosis y de la Federación Europea de Química Clínica (Nordestgaard y colaboradores, European Heart Journal) recomendó dejar de hacerlo de rutina: los lípidos sin ayuno predicen el riesgo cardiovascular igual de bien, y en algunos análisis mejor.
Tiene sentido si lo piensas: pasas la mayor parte del día en estado posprandial. Medirte solo en el momento más favorable de las 24 horas es como pesarte siempre a las 7 de la mañana después de ir al baño. Te da un número más bonito, no un número más informativo.
Ahora bien, en la práctica española casi todos los laboratorios siguen citándote en ayunas, y los umbrales de la tabla de arriba son umbrales de ayuno. Así que la regla práctica es esta: lo importante no es ayunar, es que compares peras con peras. Si tu analítica anterior fue en ayunas, haz la siguiente igual. Y si vas a repetir una cifra elevada para confirmarla, controla las tres variables que más la mueven: 12 horas de ayuno, cero alcohol en las 72 horas previas y ninguna cena extraordinaria la víspera.
Por qué bajar el número no es lo mismo que bajar el riesgo
Esta es la parte que más incomoda y la que más falta hace, porque es donde se cae la mitad del contenido que circula sobre triglicéridos.
En 2022 se publicó PROMINENT: 10.497 personas con diabetes tipo 2, triglicéridos entre 200 y 499 mg/dL y HDL bajo, aleatorizadas a pemafibrato o placebo durante una mediana de 3,4 años. El fármaco hizo exactamente lo que se esperaba de él: bajó los triglicéridos un 26 %, el colesterol remanente un 26 % y la apolipoproteína C-III casi un 28 %. Los eventos cardiovasculares no se movieron: 3,6 % frente a 3,5 %. Y hubo más eventos renales y más trombosis venosa en el grupo tratado.
Con los omega-3 el panorama es igual de instructivo. REDUCE-IT (Bhatt y colaboradores, 2019) encontró una reducción del 25 % en eventos con 4 g diarios de etil-icosapento, pero usó aceite mineral como placebo, y el grupo control empeoró sus biomarcadores durante el ensayo. STRENGTH (Nicholls y colaboradores, 2020), con una formulación de EPA más DHA y aceite de maíz como placebo, se paró por futilidad. La discusión sobre si REDUCE-IT midió un beneficio del fármaco o un daño del placebo sigue abierta a día de hoy.
¿Qué se saca de todo esto? Que los triglicéridos altos son, en la mayoría de la gente, un síntoma y no la enfermedad. Son el humo. Si bajas el humo con un fármaco sin tocar el fuego —el exceso calórico sostenido, el hígado graso, la resistencia a la insulina, el alcohol—, la cifra mejora y el pronóstico no. Es exactamente lo que enseñó PROMINENT.
Y funciona igual al revés, que es la parte útil: cuando los triglicéridos bajan porque has cambiado la causa, la mejoría del número viene acompañada de la mejoría de todo lo demás. Ahí sí vale la pena mirarlo.
Qué sube los triglicéridos de verdad
Por orden aproximado de impacto en la consulta del día a día:
- Alcohol. El más infravalorado con diferencia. El etanol se metaboliza en el hígado y desvía la maquinaria hacia la síntesis de grasa. Dos o tres noches de consumo social pueden mover la cifra 50-100 mg/dL. Es la primera pregunta que hago siempre.
- Azúcar líquida y fructosa. Refrescos, zumos, cerveza. La fructosa se metaboliza casi íntegramente en el hígado y es un sustrato preferente para fabricar triglicéridos. Un zumo de naranja «natural» diario mueve la aguja.
- Exceso calórico sostenido y grasa visceral. El motor de fondo. Aquí es donde se conecta con la resistencia a la insulina y con el hígado graso.
- Causas secundarias que hay que descartar. Hipotiroidismo, enfermedad renal, diabetes mal controlada, embarazo, síndrome nefrótico.
- Fármacos. Corticoides, estrógenos orales, betabloqueantes no selectivos, algunos antirretrovirales, isotretinoína, tamoxifeno, antipsicóticos de segunda generación.
- Genética. En cifras muy altas y persistentes, especialmente por encima de 500-885 mg/dL, hay que pensar en hipertrigliceridemias familiares.
Qué los baja, y en cuánto tiempo
La buena noticia es que los triglicéridos responden rápido. A diferencia del LDL, que se mueve despacio, aquí un cambio serio se nota en cuatro a ocho semanas. Sin dosis ni protocolos cerrados —eso lo decide tu médico contigo—, estas son las palancas con evidencia:
- Quitar el alcohol. La intervención con mejor relación esfuerzo/resultado que existe para este valor. Cuatro semanas secas dicen más que cualquier suplemento.
- Reducir azúcar líquida antes que grasa. Contraintuitivo y muy eficaz. Los refrescos y zumos, incluidos los naturales, primero.
- Perder grasa visceral. Pérdidas del 5-10 % del peso corporal producen caídas desproporcionadamente grandes de triglicéridos.
- Ejercicio aeróbico regular. El músculo activo aclara triglicéridos de la circulación durante horas después de la sesión. El trabajo en zona 2 es especialmente eficiente aquí, y el trabajo de fuerza suma por la vía de la sensibilidad a la insulina.
- Omega-3 (EPA y DHA). Es de las pocas intervenciones nutricionales que baja triglicéridos de forma consistente y dosis-dependiente. Que baje la cifra es seguro; que eso se traduzca en menos infartos es justo lo que sigue en discusión. Tienes el detalle en la guía completa de omega-3.
- Fibra soluble. El psyllium tiene efecto modesto sobre triglicéridos y más claro sobre glucosa y LDL, pero suma en el conjunto.
Tres errores de interpretación que veo repetirse
- Tratar una única medición como si fuera una tendencia. Los triglicéridos tienen una variabilidad biológica intraindividual de entre el 20 y el 25 %. Dos analíticas de la misma persona la misma semana pueden diferir 40 mg/dL sin que haya cambiado nada. Nunca tomes una decisión con un solo punto.
- Mirar los triglicéridos y no mirar el hígado. Triglicéridos elevados de forma persistente con transaminasas o GGT en el límite alto es un patrón de hígado graso metabólico hasta que se demuestre lo contrario. Y el hígado graso es reversible, que es la parte importante.
- Confundir «me han bajado» con «estoy mejor». Si el número bajó porque llevas una semana comiendo poco antes del análisis, no ha cambiado nada de fondo. La analítica mide lo que hiciste, no lo que eres.
Preguntas frecuentes sobre los triglicéridos
¿Qué significa tener los triglicéridos en 200?
Un valor de 200 mg/dL es el primer escalón de la franja de triglicéridos elevados, que va de 200 a 499 mg/dL según la guía europea de dislipemias. A ese nivel ya no se explica bien por la cena de la víspera: suele haber un contexto detrás —alcohol, azúcar líquida, exceso calórico sostenido, hígado graso o resistencia a la insulina—. Lo razonable es repetir la analítica bien preparada, calcular el cociente triglicéridos/HDL y mirar el panel metabólico completo con tu médico: glucosa, HbA1c, transaminasas y GGT.
¿Cuál es el cociente triglicéridos/HDL normal?
Calculado con ambos valores en mg/dL, por debajo de 2 se considera favorable, entre 2 y 3 es zona intermedia, a partir de 3 sugiere resistencia a la insulina y por encima de 3,5 se asocia con alta probabilidad al predominio de partículas LDL pequeñas y densas. El cociente no aparece en la analítica y hay que calcularlo a mano. Importante: está validado sobre todo en población adulta de origen europeo y rinde mal en personas de ascendencia africana, donde puede dar falsa tranquilidad.
¿Cuánto tardan en bajar los triglicéridos?
Rápido, comparados con el colesterol LDL. Un cambio real en alcohol, azúcar líquida y actividad física se refleja en la analítica en cuatro a ocho semanas, y la retirada del alcohol sola puede mover la cifra en dos o tres semanas. Esa rapidez es también su trampa: si dejas de beber cinco días antes del análisis, la cifra mejora sin que haya cambiado nada de fondo. Por eso conviene medir en condiciones representativas de tu vida real y no en la mejor semana del trimestre.
¿Hay que ir en ayunas para medir los triglicéridos?
El consenso europeo de 2016 de la EAS y la EFLM recomienda no exigir ayuno de rutina, porque los lípidos medidos sin ayuno predicen el riesgo cardiovascular igual de bien o mejor. En la práctica, la mayoría de laboratorios españoles siguen citando en ayunas y los umbrales de referencia son de ayuno, así que lo importante es la coherencia: mide siempre en las mismas condiciones para poder comparar. Si vas a confirmar una cifra elevada, hazlo con 12 horas de ayuno y sin alcohol en las 72 horas previas.
¿Los triglicéridos altos son lo mismo que el colesterol alto?
No. Son moléculas distintas que viajan en partículas distintas. El colesterol se transporta sobre todo en las LDL y los triglicéridos en las VLDL y los quilomicrones. Se miden en la misma analítica y pueden alterarse juntos, pero responden a causas diferentes y a intervenciones diferentes: los triglicéridos son muy sensibles al alcohol, al azúcar y al peso, mientras que el LDL responde más a la grasa saturada, a la genética y a las estatinas. Un detalle práctico: por encima de 400 mg/dL de triglicéridos, el LDL calculado por la fórmula de Friedewald deja de ser fiable.
¿Bajar los triglicéridos reduce el riesgo de infarto?
Depende de cómo los bajes. El ensayo PROMINENT (2022) redujo los triglicéridos un 26 % con pemafibrato en más de 10.000 personas con diabetes y no evitó ni un evento cardiovascular. Eso sugiere que en la mayoría de la gente la cifra es un marcador del problema metabólico de fondo, no la causa directa del riesgo. Cuando los triglicéridos bajan porque se ha corregido la causa —peso, alcohol, actividad, sensibilidad a la insulina—, la mejoría sí va acompañada de una mejoría real del perfil de riesgo.
Conclusión y siguiente paso
Si tienes que quedarte con una idea, que sea esta: los triglicéridos son el valor más honesto y a la vez más traicionero del panel. Honesto porque responden rápido a lo que haces. Traicionero porque responden tan rápido que una sola medición dice muy poco.
Así que no te quedes con la cifra. Divídela entre tu HDL, mira si tus transaminasas y tu GGT están cómodas, mira tu HbA1c, y sobre todo mira si esto viene repitiéndose analítica tras analítica o si es la primera vez. Ahí está la información. En el 213 aislado, casi ninguna.
Y la parte optimista, que es la razón por la que escribo sobre prevención temprana: de todos los marcadores metabólicos, este es probablemente el que más rápido devuelve el esfuerzo. Cuatro semanas sin alcohol y sin azúcar líquida, con tres o cuatro sesiones de actividad a la semana, y la siguiente analítica ya lo cuenta. Pocas cosas dan ese feedback tan pronto.
Referencias
- Das Pradhan A, Glynn RJ, Fruchart JC, et al. Triglyceride Lowering with Pemafibrate to Reduce Cardiovascular Risk. N Engl J Med. 2022;387(21):1923-1934.
- Mach F, Baigent C, Catapano AL, et al. 2019 ESC/EAS Guidelines for the management of dyslipidaemias: lipid modification to reduce cardiovascular risk. Eur Heart J. 2020;41(1):111-188.
- Nordestgaard BG, Langsted A, Mora S, et al. Fasting is not routinely required for determination of a lipid profile: clinical and laboratory implications. Consenso conjunto EAS/EFLM. Eur Heart J. 2016;37(25):1944-1958.
- Nordestgaard BG, Varbo A. Triglycerides and cardiovascular disease. Lancet. 2014;384(9943):626-635.
- McLaughlin T, Abbasi F, Cheal K, et al. Use of metabolic markers to identify overweight individuals who are insulin resistant. Ann Intern Med. 2003;139(10):802-809.
- Bhatt DL, Steg PG, Miller M, et al. Cardiovascular Risk Reduction with Icosapent Ethyl for Hypertriglyceridemia (REDUCE-IT). N Engl J Med. 2019;380(1):11-22.
- Nicholls SJ, Lincoff AM, Garcia M, et al. Effect of High-Dose Omega-3 Fatty Acids vs Corn Oil on Major Adverse Cardiovascular Events in Patients at High Cardiovascular Risk (STRENGTH). JAMA. 2020;324(22):2268-2280.
Si decides suplementar
Sobre triglicéridos, el único suplemento con efecto consistente y dosis-dependiente es el omega-3, y aun así te lo digo con el matiz de arriba: baja la cifra, y que eso se traduzca en menos infartos sigue en discusión. Si lo compras, tres criterios y nada más: EPA y DHA declarados en miligramos por cápsula —no «1000 mg de aceite de pescado», que es otra cosa—, forma de triglicérido reesterificado o etil éster con certificado de oxidación, y envase opaco. Y no lo uses para tapar el alcohol o los zumos: si la causa sigue ahí, el omega-3 es un parche caro. A mí me da igual, yo tengo la clínica y los pacientes; pero si vas a gastarte el dinero, gástatelo bien.
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Escrito por
Álvaro Gómez Molina
Fisioterapeuta Colegiado nº 4908 (COFIGA). Especialista en Biomecánica y Ecografía Musculoesquelética. Fundador de Project 170.
Sobre el autor →Divulgación basada en evidencia. No sustituye consejo médico personalizado. Si tus triglicéridos superan los 500 mg/dL, si tienes diabetes, enfermedad renal o hepática, si estás embarazada o si tomas fármacos que pueden elevarlos (corticoides, estrógenos orales, betabloqueantes, isotretinoína, antipsicóticos), consulta con tu médico para una valoración individualizada antes de tomar decisiones.
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