Probióticos: para qué sirven de verdad, según los ensayos (y para qué no)

Los probióticos sirven para unas pocas cosas concretas, no para todo lo que promete la etiqueta. Donde mejor funcionan es en la diarrea que provocan los antibióticos; para el colon irritable, las defensas o «limpiar la flora», las pruebas son débiles o no existen.

Dato clave

En 33 ensayos con más de 6.000 niños que tomaban antibióticos, la diarrea apareció en el 8 % de los que tomaron probióticos y en el 19 % de los que no. Uno de cada nueve niños se libró de ella.

Guo Q, Goldenberg JZ, Humphrey C, El Dib R, Johnston BC. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2019. Revisión sistemática de ensayos en personas.

Esa es la mejor noticia que tienen los probióticos. El problema es que se venden para mucho más: digestión, defensas, piel, ánimo o peso.

Y hay un matiz que casi nadie cuenta. Un estudio del Instituto Weizmann (Israel) vio que tomar un probiótico después del antibiótico retrasaba la recuperación de la flora intestinal en lugar de acelerarla. Lo explicamos más abajo.

Aquí no hay dosis ni tratamientos. Si tienes una enfermedad intestinal, defensas bajas o tomas medicación, la decisión es de tu médico.

Qué es un probiótico (y qué no lo es)

La definición oficial, de la FAO y la OMS, dice que un probiótico es un microorganismo vivo que, en cantidad suficiente, aporta un beneficio a la salud. Un grupo internacional de expertos la confirmó en 2014 (Hill et al., Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology).

Las tres condiciones cuentan. Tiene que estar vivo, llegar en cantidad suficiente y haber demostrado un beneficio en estudios con personas.

Por eso no todo lo fermentado es probiótico. El kéfir, el chucrut o la kombucha llevan bacterias, pero muchas veces no se sabe cuáles ni si tienen un efecto probado. Eso no los hace malos: simplemente son otra cosa.

La fibra que alimenta a tus bacterias (los prebióticos) tampoco es un probiótico. Un ejemplo bien estudiado es el psyllium, que actúa sobre el tránsito y el colesterol.

La cepa importa más que la marca

Decir «probióticos» es como decir «medicamentos para el dolor». Hay cientos de cepas distintas y cada una hace cosas diferentes.

Una revisión de 228 ensayos lo comprobó: el efecto depende de la cepa concreta y del problema que se trate (McFarland et al., Frontiers in Medicine, 2018). Que una cepa funcione para una cosa no dice nada de otra cepa, ni de otro problema.

La cepa se escribe con tres partes: género, especie y un código. Por ejemplo, Lactobacillus rhamnosus GG (hoy llamado Lacticaseibacillus rhamnosus) o Saccharomyces boulardii CNCM I-745. Si la etiqueta no pone el código, no puedes saber si es la cepa que se estudió.

Para qué sirven los probióticos: lo que dicen los estudios

UsoQué han visto los estudiosConfianza
Diarrea por antibióticos en niños8 % de diarrea con probiótico frente a 19 % sin él (33 ensayos)Moderada
Diarrea por Clostridioides difficile en quien toma antibióticos1,5 % frente a 4 % (31 ensayos, casi 9.000 personas)Moderada
Digerir la lactosa del yogurLos fermentos vivos del yogur ayudan a quien la digiere mal. Es una declaración aprobada en la UEAlta
Bebés prematuros en el hospitalAlgunas combinaciones reducen una infección intestinal grave (enterocolitis necrosante). Lo decide neonatologíaUso hospitalario
Gastroenteritis aguda en niñosDos grandes ensayos de 2018 no vieron ninguna mejoraNo funciona
Colon irritableResultados dispares. La guía americana solo los recomienda dentro de ensayosBaja
Defensas, piel, ánimo, pesoEstudios pequeños, con cepas distintas y resultados que no se repitenMuy baja

Las dos primeras filas salen de revisiones Cochrane, el patrón de oro para resumir ensayos (Guo et al., 2019; Goldenberg et al., 2017). En los adultos con antibióticos, la reducción de la diarrea por C. difficile rondó el 60 %.

Ojo con la letra pequeña. En esa revisión, el probiótico no redujo la cantidad de personas que tenían la bacteria en el intestino; redujo las que acababan con diarrea. Y buena parte de los ensayos tenía riesgo de sesgo.

La Asociación Americana de Gastroenterología (AGA) revisó todo esto en su guía de 2020. Sugiere ciertas cepas para prevenir la diarrea por C. difficile en quien toma antibióticos, pero desaconseja usarlos en la gastroenteritis de los niños. Para el colon irritable y la enfermedad inflamatoria intestinal, solo dentro de ensayos clínicos (Su et al., Gastroenterology, 2020).

¿Y después del antibiótico, para «repoblar» la flora?

Es el consejo más repetido en la farmacia. Pero el estudio que mejor lo ha mirado dice otra cosa.

Un equipo del Instituto Weizmann dio antibióticos a un grupo pequeño de voluntarios sanos. Después, unos tomaron un probiótico de 11 cepas, otros un trasplante de sus propias heces guardadas antes del antibiótico y otros nada.

Con el probiótico, la flora de la pared del intestino tardó mucho más en volver a la normalidad que sin tomar nada. Con el trasplante de sus propias heces, volvió en pocos días (Suez et al., Cell, 2018).

El mismo equipo vio otra cosa en personas sanas: en unas, las bacterias del probiótico se quedaban en el intestino; en otras, salían sin instalarse (Zmora et al., Cell, 2018). El efecto depende también de quién lo toma.

Son estudios pequeños y con una mezcla concreta. No anulan el beneficio frente a la diarrea durante el antibiótico, pero sí cuestionan la idea de que «repoblar» siempre ayuda.

Gastroenteritis en niños: lo que desmontaron dos grandes ensayos

En 2018, la revista New England Journal of Medicine publicó dos ensayos el mismo día. Uno, en urgencias de Estados Unidos, con 971 niños pequeños; el otro, en Canadá, con 886.

Ni L. rhamnosus GG ni una combinación de dos cepas mejoraron la gastroenteritis frente al placebo (Schnadower et al.; Freedman et al., 2018). Una revisión Cochrane de 82 estudios llegó a una conclusión parecida en 2020: no hay un efecto claro sobre cuánto dura la diarrea (Collinson et al.).

Lo que sí sigue siendo clave en una gastroenteritis es beber para no deshidratarse. Ante un niño pequeño con vómitos o diarrea, lo que manda es el pediatra.

¿Son seguros los probióticos?

En personas sanas, sí, en general. Lo más habitual son gases o hinchazón los primeros días.

El riesgo aparece en quien tiene las defensas muy bajas, un catéter venoso o está ingresado en estado grave. En esos casos se han descrito infecciones en la sangre causadas por las propias bacterias o levaduras del probiótico (Doron y Snydman, Clinical Infectious Diseases, 2015).

En 2023, la FDA estadounidense advirtió contra su uso en bebés prematuros fuera de un control médico, tras la muerte de un prematuro por una infección causada por la bacteria del producto. Por eso en neonatos lo decide siempre el hospital.

Cómo leer la etiqueta de un probiótico

  • La cepa completa. Género, especie y código. Sin código, no sabes si es la cepa de los ensayos.
  • Las bacterias vivas al final de la vida útil. La cifra útil es la garantizada «hasta la fecha de consumo preferente», no la de fabricación.
  • La conservación. Algunas cepas necesitan nevera. Si el producto lo pide, respétalo.
  • Las promesas. En la UE ninguna cepa probiótica tiene una declaración de salud aprobada. Si el bote habla de «defensas», suele ser por la vitamina D, el zinc o la vitamina C añadidos.
  • Más cepas no es mejor. Una mezcla de 15 cepas sin estudios no vale más que una sola cepa bien estudiada para tu problema.

Pasa lo mismo con otros suplementos populares: la etiqueta promete más de lo que miden los ensayos. Lo vimos con la cúrcuma, con la vitamina C liposomada y con los distintos tipos de magnesio. Y si lo que te interesa es la inflamación de bajo grado, el marcador que la mide en una analítica es la PCR ultrasensible.

Lo que estos estudios no dicen

Los beneficios mejor probados se refieren a cepas concretas y a situaciones concretas, sobre todo con antibióticos. No se pueden extender a cualquier probiótico ni a cualquier persona.

Muchos ensayos son pequeños, cortos o están financiados por el fabricante. Y no hay pruebas sólidas de que tomarlos a diario, estando sano, alargue la vida o prevenga enfermedades.

Tampoco dicen nada de tu caso. Si tienes síntomas digestivos que duran semanas, sangre en las heces o pérdida de peso, lo que toca es ir al médico, no probar un suplemento.

Referencias

  1. Guo Q, Goldenberg JZ, Humphrey C, El Dib R, Johnston BC. Probiotics for the prevention of pediatric antibiotic-associated diarrhea. Cochrane Database Syst Rev. 2019;4:CD004827. doi:10.1002/14651858.CD004827.pub5
  2. Goldenberg JZ, Yap C, Lytvyn L, et al. Probiotics for the prevention of Clostridium difficile-associated diarrhea in adults and children. Cochrane Database Syst Rev. 2017;12:CD006095. doi:10.1002/14651858.CD006095.pub4
  3. Hill C, Guarner F, Reid G, et al. The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics consensus statement on the scope and appropriate use of the term probiotic. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2014;11(8):506-514. doi:10.1038/nrgastro.2014.66
  4. McFarland LV, Evans CT, Goldstein EJC. Strain-specificity and disease-specificity of probiotic efficacy: a systematic review and meta-analysis. Front Med. 2018;5:124. doi:10.3389/fmed.2018.00124
  5. Su GL, Ko CW, Bercik P, et al. AGA Clinical Practice Guidelines on the Role of Probiotics in the Management of Gastrointestinal Disorders. Gastroenterology. 2020;159(2):697-705. doi:10.1053/j.gastro.2020.05.059
  6. Suez J, Zmora N, Zilberman-Schapira G, et al. Post-antibiotic gut mucosal microbiome reconstitution is impaired by probiotics and improved by autologous FMT. Cell. 2018;174(6):1406-1423. doi:10.1016/j.cell.2018.08.047
  7. Zmora N, Zilberman-Schapira G, Suez J, et al. Personalized gut mucosal colonization resistance to empiric probiotics is associated with unique host and microbiome features. Cell. 2018;174(6):1388-1405. doi:10.1016/j.cell.2018.08.041
  8. Schnadower D, Tarr PI, Casper TC, et al. Lactobacillus rhamnosus GG versus placebo for acute gastroenteritis in children. N Engl J Med. 2018;379(21):2002-2014. doi:10.1056/NEJMoa1802598
  9. Freedman SB, Williamson-Urquhart S, Farion KJ, et al. Multicenter trial of a combination probiotic for children with gastroenteritis. N Engl J Med. 2018;379(21):2015-2026. doi:10.1056/NEJMoa1802597
  10. Collinson S, Deans A, Padua-Zamora A, et al. Probiotics for treating acute infectious diarrhoea. Cochrane Database Syst Rev. 2020;12:CD003048. doi:10.1002/14651858.CD003048.pub4
  11. Doron S, Snydman DR. Risk and safety of probiotics. Clin Infect Dis. 2015;60(Suppl 2):S129-S134. doi:10.1093/cid/civ085
  12. Reglamento (UE) n.º 432/2012 de la Comisión, de 16 de mayo de 2012, por el que se establece una lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos (cultivos vivos del yogur y digestión de la lactosa).

Preguntas frecuentes sobre los probióticos

¿Para qué sirven los probióticos?
Donde mejor funcionan es en la prevención de la diarrea asociada a los antibióticos: en niños, la diarrea bajó del 19 % al 8 % en una revisión Cochrane de 33 ensayos. También reducen la diarrea por Clostridioides difficile en quien toma antibióticos. Para defensas, piel, ánimo o peso, las pruebas son muy débiles.

¿Hay que tomar probióticos después de un antibiótico?
No está claro que ayude. Un estudio del Instituto Weizmann vio que un probiótico de 11 cepas tomado después del antibiótico retrasó la recuperación de la flora intestinal frente a no tomar nada. El beneficio probado es frente a la diarrea mientras se toma el antibiótico, y con cepas concretas.

¿Sirven los probióticos para la gastroenteritis de los niños?
Dos grandes ensayos publicados en 2018 en el New England Journal of Medicine, con 971 y 886 niños, no encontraron mejoría frente al placebo, y la guía de la Asociación Americana de Gastroenterología desaconseja usarlos en ese caso. Lo importante es que el niño no se deshidrate y que lo valore el pediatra.

¿Qué probiótico es mejor?
No hay un probiótico mejor en general: el efecto depende de la cepa y del problema. La etiqueta debería indicar la cepa completa (género, especie y código) y las bacterias vivas garantizadas hasta la fecha de consumo preferente. Más cepas no significa más eficacia.

¿Quién no debería tomar probióticos sin consultar?
Las personas con las defensas muy bajas, con un catéter venoso, ingresadas en estado grave y los bebés prematuros, porque se han descrito infecciones causadas por el propio probiótico. Si tienes una enfermedad intestinal o tomas medicación, consúltalo con tu médico.

Si decides comprar

Tres cosas y listo: la cepa completa en la etiqueta (género, especie y código), que esa cepa tenga estudios para lo que buscas y las bacterias vivas garantizadas hasta la fecha de consumo. No me patrocina ninguna marca: por eso puedo decirte que para la mayoría de la gente sana no hace falta.

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Álvaro Gómez Molina · Fisioterapeuta colegiado nº 10.249 (ICOFM). Divulgación basada en evidencia: no sustituye la valoración de tu médico.

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Álvaro Gómez Molina

Redacción Project 170 · Revisado por

Álvaro Gómez Molina

Fisioterapeuta Colegiado nº 10.249 (ICOFM). Máster en Fisioterapia Invasiva. Especialista en fisioterapia musculoesquelética. Fundador de Project 170.

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Divulgación basada en evidencia. No sustituye consejo médico. Este artículo es información general: no indica dosis ni tratamientos, ni interpreta casos concretos. Si tienes las defensas bajas, una enfermedad intestinal, estás ingresado o se trata de un bebé prematuro, consulta con el médico antes de tomar un probiótico.

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