Comer muy poca proteína con el riñón enfermo se asocia a más diálisis y el doble de muertes, según 1.861 pacientes

Las personas con enfermedad renal que comían muy poca proteína acabaron más a menudo en diálisis y murieron más, según un estudio con 1.861 pacientes coreanos seguidos nueve años.

Es lo contrario de lo que se ha aconsejado durante décadas. Recortar la proteína ha sido uno de los pilares para cuidar un riñón enfermo, y este trabajo sugiere que pasarse de frenada puede salir caro.

El primer autor es S. H. Suh, del Departamento de Medicina Interna de la Universidad Nacional de Chonnam (Corea del Sur), junto al grupo de investigadores KNOW-CKD. El estudio se publicó el 22 de octubre en JAMA Network Open. Incluye a 1.861 adultos con enfermedad renal crónica que aún no estaban en diálisis, con una edad media de 54 años.

¿Por qué se recorta la proteína?

Al digerir la proteína se generan desechos que el riñón tiene que filtrar. La idea clásica es que comer menos le quita trabajo y frena el daño.

Por eso, durante años se usaron dietas muy estrictas, de unos 0,6 gramos de proteína por kilo de peso al día. La guía internacional más reciente (KDIGO 2024) ya se ha suavizado y habla de 0,8 gramos, lo mismo que se aconseja a la población general.

El riesgo de quedarse corto es la desnutrición: perder músculo y reservas. Es algo muy frecuente en la enfermedad renal y, por sí solo, empeora el pronóstico.

Qué han encontrado

Los investigadores no preguntaron a los pacientes qué comían. Midieron la proteína de forma objetiva, con la orina de 24 horas (a partir del nitrógeno que se elimina por ella).

En el grupo que comía menos proteína, casi la mitad acabó en diálisis o con un trasplante. En el grupo que más comía, uno de cada cuatro.

Tras ajustar por edad, otras enfermedades, fármacos y analíticas, comer muy poca proteína se asoció a un 42 % más de riesgo de necesitar diálisis o trasplante. El riesgo de morir fue algo más del doble.

No hubo diferencias en infartos ni ictus. Y el riesgo de acabar en diálisis subía con fuerza cuanto más se bajaba de la cifra media del grupo, cercana a 0,9 gramos por kilo.

Los autores concluyen que la restricción rígida de proteína debería ir acompañada de un control de la nutrición, sobre todo en personas con poca masa muscular. Y piden un enfoque más individualizado.

Lo que el estudio no dice

Es un estudio observacional en personas: encuentra una relación, no demuestra que comer poca proteína dañe el riñón. Quienes comían menos ya partían con peor función renal, más diabetes y peor estado de nutrición, aunque los autores lo tuvieron en cuenta en sus cálculos.

El grupo de menor consumo era pequeño (132 personas), todos los participantes eran coreanos y la proteína se midió una sola vez, al principio. Tampoco se sabe si era de origen animal o vegetal, ni cuántas calorías comían.

Y no dice que comer mucha proteína proteja el riñón.

Qué puedes hacer

Si tienes enfermedad renal y te han pautado una dieta baja en proteína, no la cambies por tu cuenta. La cantidad adecuada depende de la fase de la enfermedad, de tu analítica y de tu músculo, y eso lo decide tu nefrólogo, idealmente con un dietista.

Lo que sí puedes hacer es preguntar si tu dieta tiene en cuenta tu estado de nutrición. Perder peso o fuerza sin buscarlo es una señal que merece la pena comentar en consulta.

Y si en tu analítica sale la creatinina alta, recuerda que el músculo también la mueve. Lo explicamos en qué significa la creatinina alta y el filtrado glomerular.

Fuente

  • Suh SH, Choi HS, Kim CS, Bae EH, Kim J, Jung JY, Jeong JC, Lee KB, Oh KH, Ma SK, Kim SW; KNOW-CKD Investigators. Low Daily Protein Intake and Risk of Kidney Failure and Mortality in Chronic Kidney Disease. JAMA Netw Open. 2026;9(10):e2634568 (online 22/10/2026). doi: 10.1001/jamanetworkopen.2026.34568.

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Álvaro Gómez Molina · Fisioterapeuta colegiado nº 10.249 (ICOFM). Divulgación basada en evidencia: no sustituye la valoración de tu médico.

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Álvaro Gómez Molina

Redacción Project 170 · Revisado por

Álvaro Gómez Molina

Fisioterapeuta Colegiado nº 10.249 (ICOFM). Máster en Fisioterapia Invasiva. Especialista en fisioterapia musculoesquelética. Fundador de Project 170.

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